viernes, 15 de mayo de 2026

La amenaza oculta en su ración total mezclada: identificación y control de micotoxinas

La amenaza oculta en su ración total mezclada: identificación y control de micotoxinas

 Las micotoxinas representan una amenaza oculta en los piensos para ganado lechero, pero comprender qué desencadena la contaminación y tomar medidas tempranas puede ayudar a proteger la salud y el rendimiento del rebaño.

Las micotoxinas representan una amenaza latente que puede afectar silenciosamente la salud del rebaño, la producción de leche y el rendimiento general. Producidas por mohos que crecen en los piensos, estas sustancias tóxicas son más comunes de lo que muchos ganaderos creen, y su control requiere una combinación de estrategias de prevención, monitoreo y nutrición.

Según Duarte Díaz, profesor y especialista en extensión lechera de la Universidad de Arizona, la clave no es entrar en pánico, sino reconocer que las micotoxinas son uno de los muchos riesgos que deben incorporarse a la alimentación rutinaria y al manejo del rebaño.

¿Por qué las micotoxinas son tan complejas?
«Cuando hablamos de micotoxinas, nos referimos a cientos de compuestos diferentes, producidos por muchos tipos de mohos», explica Díaz. «Cada uno se comporta de manera distinta según el cultivo, la región, el clima y la forma en que se manipula y almacena el alimento».

Por ejemplo, los mohos del género Aspergillus, que producen aflatoxina, son más comunes en regiones cálidas y húmedas, mientras que los mohos del género Fusarium, que producen toxinas como la DON (vomitoxina) y la zearalenona, son más frecuentes en climas fríos. Sin embargo, Díaz señala que los problemas de moho no siguen reglas fijas.

“Incluso en zonas más secas o frías, el ambiente dentro de un silo de grano o un búnker de ensilaje puede generar condiciones que favorecen el crecimiento de moho”, afirma. “Por eso encontramos micotoxinas en prácticamente todas las principales regiones agrícolas del mundo”.

Alimento con mayor riesgo El
ensilaje de maíz suele ser el que recibe más atención, pero otros alimentos también pueden conllevar riesgos. Díaz anima a los productores a considerar dos factores:

  • Con qué frecuencia se alimenta un ingrediente
  • Qué atractivo es para los moldes

“El maíz se cultiva ampliamente y constituye un buen sustrato para el moho, por lo que siempre es una de las principales preocupaciones”, afirma. “Pero la semilla de algodón, los subproductos del cacahuete e incluso algunos cereales pequeños también pueden presentar un alto riesgo, dependiendo de dónde y cómo se produzcan”.

También destaca la importancia de los detalles. Por ejemplo, las mazorcas de maíz parcialmente expuestas debido a una cobertura deficiente de la cáscara son más propensas a infectarse. Los daños causados ​​por insectos, la sequía o las altas temperaturas durante la temporada de cultivo también pueden aumentar la probabilidad de que se desarrolle moho y se produzcan toxinas.

Comprender qué desencadena un brote de micotoxinas
Si bien los mohos y las esporas de hongos están presentes en casi todos los entornos agrícolas, no siempre producen toxinas. Entonces, ¿qué convierte a un hongo común en una amenaza tóxica?

“Es similar a cómo ajustamos nuestros termostatos”, explica Lina Castano-Duque, investigadora de micotoxinas del Servicio de Investigación Agrícola del USDA. “Los hongos se desarrollan en condiciones ambientales muy específicas. Cuando la temperatura, la humedad y la disponibilidad de nutrientes son las adecuadas, crecen rápidamente y pueden comenzar a producir toxinas”.

Por ejemplo, el Aspergillus crece mejor a unos 30 °C (86 °F).

“A esa temperatura, crece rápidamente, produce más toxinas y puede propagarse por todo el campo o el lugar de almacenamiento”, explica Castano-Duque.

ARTÍCULO COMPLETO…. https://www.dairyherd.com/news/education/hidden-threat-your-tmr-identifying-and-controlling-mycotoxins

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