La diarrea neonatal en terneros, o diarrea, es una preocupación común entre los productores de vacas y terneros. Comprender por qué se produce es el primer paso para prevenir el problema.
¿Qué causa la diarrea en los terneros?
Los brotes de diarrea en terneros son el resultado de un entorno de parto y lactancia contaminado. Esta contaminación ambiental se desarrolla tras un período de acumulación o amplificación de patógenos (gérmenes). Las vacas excretan cantidades relativamente pequeñas de estas bacterias y virus al ambiente, a menudo sin mostrar síntomas clínicos. Otros patógenos causantes de diarrea, como los coccidios, pueden persistir en el ambiente año tras año. A medida que nacen los terneros, se exponen a estos patógenos y comienzan el ciclo de replicación y excreción de potenciales enfermedades. Excretan muchas veces más gérmenes de los que estaban expuestos originalmente, por eso llamamos a esto "amplificación". Los primeros terneros nacidos pueden no mostrar síntomas clínicos de diarrea porque la carga de patógenos puede no ser lo suficientemente alta como para abrumar el sistema inmunitario. Sin embargo, a medida que nacen más terneros y aumenta la densidad de población, la carga de patógenos puede llegar a ser excesiva. Es entonces cuando se produce un brote de diarrea.
Cómo reducir el riesgo de diarrea
Se puede reducir el riesgo de diarrea abordando diferentes áreas de manejo. Una forma de lograrlo es siguiendo el Método de Parto Sandhills, o una versión modificada del mismo. El concepto consiste en ubicar a los terneros en grupos de edad similar, pariendo en ambientes limpios con cada grupo. Idealmente, los terneros deben tener entre 10 y 14 días de edad en cada área de parto. Las vacas en etapa avanzada de gestación se separan de las crías recién nacidas para parir en un ambiente fresco y comenzar otro grupo de edad, y así sucesivamente. Esto permitirá reducir la diseminación de patógenos y la dosis de exposición. El concepto original puede modificarse para adaptarse a la mayoría de las operaciones teniendo una idea de las fechas de parto y un poco de creatividad.
Limitar el estrés durante el parto es otra medida preventiva. Un ejemplo de estrés son las condiciones climáticas. Disponer de un lugar donde los terneros puedan resguardarse de las tormentas y el lodo puede ser útil. Esto se puede lograr utilizando refugios o creando una zona de escape para terneros mediante la instalación de un cable eléctrico en una esquina del corral, donde los terneros puedan entrar libremente, pero las vacas permanezcan fuera. Los refugios pueden convertirse en fuentes de contaminación si se dejan sucios y húmedos. Dado que la ventilación y la luz solar son factores vitales para mantener la salud de los terneros, se ha demostrado que trasladar los refugios o utilizar sistemas de aire libre es beneficioso.
Las pruebas son necesarias para obtener un diagnóstico definitivo sobre los patógenos que causan los problemas, y a menudo la afección se compone de dos o más especies de bacterias, virus o protozoos. La edad del ternero es útil para determinar la posible causa del problema, ya que cada patógeno afecta a los terneros en diferentes momentos. Comprender las áreas cruciales de manejo y establecer protocolos de prevención con su veterinario es esencial para el plan de salud de terneros de su explotación.
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